Sucede que a veces arden los corazones y las paredes de los Palacios tiemblan. Sucede que el sueño tranquilo de la gente, tantas veces burlada y manipulada se desvela con el estrépito torpe de un Rey, de un Príncipe, de un Presidente o de un juez.
Sucece que a veces la gente se cansa de estar callada y grita, rompiendo el silencio impuesto con ruido de sables y botas militares. Sucede que la paciencia tiene un límite, y también la tomadura de pelo cuando cada vez quedan menos de tonto.
Sucede que cada vez somos más y nos convencen menos. Sucede también que esto no siempre es verdad, pero ayer sucedió.
Sucedió que no se dieron cuenta que golpear a un republicano lo convierte en cuatro. Sucedió que dijimos ya basta,que ni una más. Sucederá que tendrán que cerrarnos a todos, callarnos. Pero sucederia que devoraríamos las mordazas y gritaríamos libertad, igualdad y fraternidad.
Sucederá que no se podrá parar el corazón ardiente del kioskero de la esquina, imparable será el corazón del cartero, indomables serán tu vecino y sus hijos, el estudiante, el funcionario y el artista. Indomables el ama de casa, la escritora, el jubilado. Sucederá que vereis llenas de corazones ardiendo las redacciones de los periódicos, la pantalla de tu ordenador y los teléfonos.
Sucederá que aparecerán políticos cobardes, oportunistas y algunos valientes. Sucederá que arderán las aceras, las calles enteras y el susurro estallará en un grito que asaltará los palacios, y de par en par las ventanas, ondearán las banderas republicanas.