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El número de iraquíes desplazados a causa de la violencia desatada en ese país desde la invasión de Estados Unidos en 2003, llegó a 4,4 millones, según un reciente informe publicado por el alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) este miércoles, que además reconoció "el escaso" apoyo que ha recibido el pueblo de Iraq por parte de la comunidad internacional.
Según el informe publicado en la página oficial del organismo, "la violencia y el deterioro continuo de las condiciones de seguridad en Iraq han causado un desplazamiento de población que sobrepasa los cuatro millones de personas". De este total, dos millones de iraquíes son desplazados internos y otros 2,2 millones han huido a países de la región como Siria, Jordan y Egipto, los cuales están soportando el mayor peso del conflicto, ante la escasa respuesta de la comunidad internacional.
Al respecto, el documento cita que la cifra de admitidos iraquíes en Europa es "muy baja", por lo que pidió a los países "mantener sus fronteras abiertas" para dar protección a las víctimas de la violencia en el país árabe, desatada desde la invasión liderada por Washington en 2003.
El ACNUR también llama la atención sobre la falta de acceso a los servicios sanitarios, alimentos y refugios, que sufren los desplazados internos, además de denunciar la falta de voluntad por parte de las autoridades regionales para registrar a los recién llegados y en especial las mujeres.
La portavoz del organismo en Ginebra, Jennifer Pagonis, aseguró que "la situación en Iraq sigue empeorando" y que la "magnitud de la crisis es alarmante", siendo los civiles la población más vulnerable.
Explicó que el ACNUR está extendiendo sus operaciones de ayuda en la región, pero la crisis interna y la magnitud del conflicto, hacen insuficientes esos esfuerzos.
Durante una conferencia celebrada el pasado mes de abril, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, dijo que la crisis en Iraq es "una responsabilidad global" por lo que lanzó un llamamiento a la comunidad internacional, a sumar esfuerzos y concretar acciones en pro del pueblo iraquí.
Este llamado ha sido ignorado por la mayoría de los Gobiernos del mundo, según revela el informe del ACNUR.