Alejandra Arce / laRepublica.es
El museo de la Biblioteca Nacional se ha abierto para el pueblo. Esto quiere decir para todos. No es solo para los eruditos como antaño. Ahora, una vez más sus puertas están abierta para el público en general, con actividades escénicas, conferencias y talleres para colegios. Contempla una superficie de más de 1.400 metros cuadrados, acoge una oferta educativa, formativa, cultural y de ocio de la institución y divulga con rigor su historia, sus colecciones y el trabajo que realizan sus profesionales e investigadores.
En el eje Prado- Recoletos Madrid esta el nuevo museo que constituirá la principal novedad museística de Madrid en el año 2007. El recorrido realizado por la ministra de Cultura, Carmen Calvo, la directora Rosa Regás y toda la gente que se acopló para ver con sus propios ojos las nuevas instalaciones distribuidas en ocho salas, conforman un hilo conductor de preguntas y respuestas, el centro permite conocer la historia de la institución, los procesos y tareas que realizan los bibliotecarios y asomarse a la historia del libro a través de sus distintas épocas, hasta desembocar en los nuevos soportes del conocimiento.
”La inauguración de este nuevo museo es uno de los objetivos más importantes de esta legislatura que conforma lo que existía desde 1995. Se ha hecho una reforma muy importante para dar a conocer a los ciudadanos que la Biblioteca, además de tener sus usuarios, sus investigadores, es un tesoro público al servicio de todos los españoles”, señaló entre todo el tumulto, la ministra de Cultura, Carme Calvo.
También la ministra de Cultura felicito a todo el equipo de trabajadores de la Biblioteca por este esfuerzo y recordó la importancia de las nuevas tecnologías. “La exposición comienza relatando el origen del libro y termina cuestionándose el futuro del mismo en el mundo de las nuevas tecnologías”, subrayó la ministra.
Este proyecto, dice Carmen Calvo, era uno de los principales objetivos que se habían marcado desde que Rosa Regás llegó al cargo en mayo de 2002 es una renovación y ampliación del antiguo Museo del Libro, que se instaló en la Biblioteca en 1995, cuando todavía no se había implantado internet y los medios digitales.
El nuevo museo, en el que ha invertido el Ministerio de Cultura 1,4 millones de euros, tiene un objetivo “didáctico y pedagógico” destinados a todo el público quiere decir, familias, colegios, ancianos y adultos.
De sus 1.400 metros cuadrados, unos 755 están dedicados a exposiciones, y el resto, 645 están destinados a salas para talleres y actividades.
El museo se exhiben piezas originales, facsímiles y objetos y curiosidades relacionadas con los casi tres siglos de la Biblioteca Nacional.
En su primera sala, los visitantes conocerán la Biblioteca a través de su historia. Aquí se juntan una gran variedad de recursos donde se alternan piezas y pantallas de vídeo con una maqueta interactiva del edifico para narrar el ayer y el hoy de la Biblioteca Nacional.
En la segunda sala se muestra cómo es el trabajo día a día en este centro. Esta parte es una síntesis didáctica a la par que gráfica del misterio mejor guardado d e todas las bibliotecas: ¿ qué se hace en estas instituciones? ¿ en que consiste el quehacer diario de sus profesionales? ¿ cuáles son las funciones características de las bibliotecarios y explican conceptos claves de la profesión?
Un tercer apartado muestra el tratamiento de la escritura y sus distintos soportes a lo largo de la historia. Esta sala se propone como un prólogo a las que la siguen: nada de cuando se presenta en ellas habría sido posible sin la elaboración de unos códigos de representación del lenguaje y una s técnica para plasmarlo sobre soportes materiales.
Y en la cuarta sala, El templo de las Musas, uno de los espacios medulares del museo, tres vitrinas albergan 25 originales emblemáticos, que se irán sustituyendo cada tres meses del fondo de la Biblioteca para ofrecer un museo siempre diferentes.
”La memoria del saber” ocupa la quinta sala, y en ella se alternan reproducciones facsimilares y valiosos objetos del patrimonio de la Biblioteca. Desde el códice de Metz hasta internet pasando por los incunables. “Talleres y café literario” es el nombre del sexto espacio, una sala dedicada al estudio y laboratorio muy decorada y donde se dan la mano las artes gráficas, la literatura y la música.
El aula Quijote es otro espacio donde los visitantes a través de juegos, bibliografía y audiovisuales podrán profundizar en el personaje de Cervantes. Es un espacio emblemático del museo en que la conmemoración cervantina trasciende el marco del aniversario oficial y ofrece al visitante la posibilidad de profundizar en el personaje más universal. Finalmente, la última y octava sala “Espacio Museo”: de casi 500 metros cuadros, está dirigido al público más diverso con teatro, títeres y proyecciones, cuenta cuentos, conciertos y proyecciones que será utilizado los sábados por la tarde y los domingos por la mañana.
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