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Alrededor de doscientas personas, entre amigos, familiares y camaradas han despedido hoy a Miguel Sarabia, uno de los tres supervivientes del asesinato de abogados laboralistas ocurrido el 24 de enero de 1977 en la calle Atocha de Madrid, cuyos restos mortales fueron incinerados en el cementerio de La Almudena.
Sarabia falleció ayer, tres días antes de que se cumpla el 30 aniversario de la matanza de los cinco abogados laboralistas. Hasta el crematorio del cementerio madrileño se trasladaron multitud de amigos y compañeros, que recalcaron su generosidad y compromiso con sus ideas, que defendió durante toda su vida desde su condición de abogado y maestro.
El féretro de Sarabia iba cubierto por una bandera roja del Partido Comunista de España, y las palabras de despedida corrieron a cargo de su Secretario General, Francisco Frutos.
Miguel Sarabia Gil, que era el último de los supervivientes a la matanza, cuyo trigésimo aniversario tendrá lugar dentro de tres días, tuvo la fortuna de no morir aquel 24 de enero de 1977, cuando un grupo de la ultraderecha franquista española entraron al despacho de abogados laboralistas situado en el número 55 de la madrileña calle de Atocha, donde estos profesionales de la abogacía, y miembros del PCE, entonces aún ilegalizado, para, posteriormente asesinar a cinco de ellos a tiros y darse a la fuga.
Los entonces fallecidos, Angel Rodríguez Leal, Luis Javier Benavides, Enrique Valdevira, Serafín Holgado y Francisco Javier Sauquillo, han sido recordados en la conmemoración anual que se lleva a cabo por parte del Partido Comunista de España, las asociaciones de abogados progresistas y los sindicatos de clase de nuestro país, así como con una placa que fue colocada hace años en la fachada de ese edificio, y que en numerosas manifestaciones que transcurren por la calle Atocha, al llegar a la altura del portal, son recordados y vitoreados.
Este año la conmemoración tendría un especial recuerdo por tratarse del 30 aniversario, pero además, añadirá la amargura de sumar a Miguel Gil Sarabia a la lista de los desaparecidos, ya que él mismo, siempre acudió a la cita que conmemoraba el violento y cobarde asesinato de sus compañeros a manos de los fascistas españoles