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Roberto Barrios Gómez-Valadés
¿Democracia? ¿Qué democracia?


1 comentarios
00:09h. del Viernes, 30 de julio

Hoy, hablando por teléfono con una amiga, al hablar sobre la idea republicana, he mencionado la postura histórica del PCE en los años treinta, contraria a la república, siendo más tarde los comunistas sus más fervientes y heroicos defensores. Mi amiga me ha soltado una ligereza al uso: “No amaban la democracia”, me ha dicho. Yo la disculpo, pues sabiendo como piensa (es una mujer que tiene clara su posición anti-capitalista), comprendo que en una conversación y sin una reflexión previa, estas frases se nos puedan ocurrir.

Que los comunistas de ayer y de hoy no somos democráticos, es la letanía que se escucha y lee en todos los medios. Cuando los comunistas, de cualquier partido o grupo, defendemos la democracia, inmediatamente nos sacan a Cuba y los hermanos Castro como ejemplo de país comunista antidemocrático y gobernantes dictatoriales.

Claro, son enemigos del sistema “democrático” representativo, ellos, los cubanos y yo también, porque... ¿Que quiere decir democracia representativa? Sería muy necesario empezar a hacer pedagogía sobre esto. Que a los pueblos se les cite periódicamente (en España cada cuatro años), se les ponga ante unas listas de candidatos acordadas por los dirigentes de los respectivos partidos, se haga una intensa y costosísima campaña publicitaria sobre las propuestas programáticas y de marketing de sus líderes y se elijan los representantes por sistemas mayoritarios más o menos limpios (en este país la ley del belga d´Hont, garantiza un bipartidismo embisagrado con los nacionalismos), eso es la quinta esencia de la “Democracia” representativa. Una democracia en la que los Parlamentos son el gallinero y los representantes así elegidos, las gallinas que incuban los huevos de la brutal corrupción social, económica y política, que alimenta al CAPITALISMO.

Cuando tratamos de explicar que nuestro modelo es la democracia participativa, que la única salida al futuro de la humanidad es la extensión universal de la democracia participativa, que sean los pueblos los que dispongan de los medios de producción y los gobiernen participativamente, nos tachan, como poco, de visionarios, locos, románticos o utópicos. Lo habitual es que se nos diga que el sistema asambleario soviético fracasó y el estado sustentado en ese sistema, cayó en la corrupción burocrática que acabó con la URSS.

Actualmente hay dos estados en los que la democracia participativa se está desarrollando con buenos resultados: Cuba y Vietnam. Cuba es boicoteada por todos los países lacayos del imperialismo yanqui y Vietnam sigue en la lucha de recuperar su economía del desastre y la destrucción causada por EEUU. A pesar de las dificultades y las trampas que el capitalismo pone a estos dos heroicos pueblos, sus ciudadanos en asambleas y comisiones de participación, están encontrando soluciones a los problemas.

No creo que alguien crea de verdad, y mucho menos los gobiernos europeos y yanquis, que el pueblo cubano está sometido por la fuerza. No está en la tradición cubana la sumisión ante las injusticias. El pueblo cubano se alzó contra el imperio español y habría logrado la independencia por sí solo, sin la ayuda interesad de EEUU, y a lo largo de su historia se ha alzado en defensa de su libertad en diversas ocasiones. La revolución liderada por los hermanos Fidel y Raúl Castro, Ernesto “Che” Guevara, Cienfuegos y los demás supervivientes del Granma, triunfó ante un estado policial, fuertemente armado y asesorado por la mafia y el gobierno yanqui y ese éxito fue posible por el apoyo del pueblo cubano que, entonces sí, estaba más que harto del régimen gasteril capitalista de Fulgencio Batista. Son los cubanos, el pueblo, el que hace posible la defensa de la Revolución con su participación democrática en el proceso de resistencia ante la continua agresión imperialista de los EEUU. Aprovecho estas líneas para felicitar a los cubanos en la conmemoración del asalto al Moncada, M-26-Julio.

Decir además que el Estado Revolucionario Cubano tiene menos presos políticos que Estados Unidos, que España, Francia o cualquier otro país de la esfera imperialista. En Cuba hace muchos años que no se aplica la pena de muerte a nadie (el último ajusticiado fue un general corrupto y pringado en narcotráfico, hace más de veinte años), y la tortura policial se desconoce. Esta es la realidad que los medios de confusión y persuasión no dicen. Y esta realidad es posible por que allá si hay DEMOCRACIA, así con mayúsculas, la democracia participativa en que es la ciudadanía la que debate y busca solución a los problemas, Democracia que nosotros no podremos conocer en nuestros países, mientras no seamos capaces de crear el movimiento unitario necesario para cambiar esta realidad y poder derribar de una vez por todas, el castillo de cartón piedra de la democracia representativa sustentadora del sistema que está agotando al planeta: El Capitalismo

Roberto Barrios Gómez-Valadés

Torrevieja, 29 de julio del 2010

1 Mensaje

  • ¿Democracia? ¿Qué democracia? 19 de agosto 21:02, por Jovenes Cubanos Reporteros Luchando por la Democraica y Libertad en (...)

    JAIME SUCHLICKI: Lo que Fidel Castro se trae entre manos By JAIME SUCHLICKI En las dos semanas pasadas Fidel Castro ha aparecido varias veces en público en Cuba. Notablemente recuperado de su prolongada enfermedad, el secretario general del Partido Comunista de Cuba, con 84 años de edad, se presentó el sábado en la Asamblea Nacional, sostenido por uno de sus asistentes, y habló por un lapso inusualmente breve de 15 minutos.

    La intensidad y la frecuencia de las apariciones de Castro parecen tener perplejos a los analistas de Cuba. Castro habló de Estados Unidos y de la posibilidad de un ataque contra Irán o Corea del Norte que desencadenaría, según Castro, un holocausto nuclear. Es evidente que Castro está tratando de reafirmar los principales pilares de la revolución cubana: el antiamericanismo y el internacionalismo. Quiere reforzar las filas revolucionarias con una visión renovada de la esencia de ``su’’ revolución.

    Castro reiteró su vieja postura antiamericana, acusando a Estados Unidos de librar una guerra económica contra Cuba y pidiendo estar preparados militarmente contra el imperialismo. Aunque el sábado se apartó un poco de su visión apocalíptica de un ataque del gobierno de Obama e Israel contra Irán, siguió advirtiendo sobre un holocausto nuclear orquestado por Estados Unidos. Es irónico que el mismo líder que en 1962, cuando la Crisis de los Misiles, pidiera a los soviéticos que lanzaran sus misiles nucleares contra Estados Unidos, ahora esté tratando de ``salvar a la humanidad".

    Pero la nueva campaña de Castro tiene poco que ver con la salvación de la humanidad. Tiene más que ver con el apoyo a Ahmadinejad, su amigo y aliado en Irán. Castro está iniciando un gran esfuerzo de relaciones públicas con el fin de presionar al gobierno de Obama para que rechace cualquier ataque a Teherán y acepte un Irán nuclear. Castro ha dado instrucciones a sus embajadores, así como a otros aliados en todo el mundo, para que participen en una campaña de apoyo a Irán para presionar a Estados Unidos y debilitar su resolución.

    Castro ve su apoyo a Irán como una parte integral y fundamental de la política exterior de Cuba. La solidaridad internacionalista es un compromiso revolucionario que garantiza que Irán, Venezuela, Corea del Norte y otros aliados ayuden a Cuba en momentos de necesidad. Pero más importante, las campañas políticas, como la que Castro está lanzando contra Estados Unidos y sus partidarios, debilita a Estados Unidos, desvía su atención y sus recursos, y al final podría forzar al gobierno de Obama a hacer concesiones no sólo a Irán sino también a Cuba.

    Las políticas calculadas de los hermanos Castro siguen logrando importantes concesiones de Estados Unidos, a la vez que mantienen un sistema totalitario en Cuba. Las presiones del gobierno español, el Vaticano y otros no deben debilitar la decisión del gobierno de Obama de ver una Cuba libre y democrática. La campaña internacional de Castro a favor de un Irán nuclear sólo debe fortalecer la decisión de Norteamérica de impedir que un enemigo de Estados Unidos y de Israel desarrolle armas nucleares.

    Profesor de Historia, ocupa la Cátedra Emilio Bacardí Moreau y dirige el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos de la Universidad de Miami. Es autor de los libros Cuba: From Columbus to Castro; México: From Montezuma to the Rise of the PAN, y recientemente ha publicado Breve Historia de Cuba.

    Ver en línea : Un Pais con dos Dictadores! Que se traeran en manos?

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