Buenas tardes.
Una vez más, representando a la agrupación de ateneístas que responde al nombre del Presidente Negrín, es un honor colaborar con las organizaciones republicanas y antifranquistas, con la Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática de Madrid, y poner a vuestra plena disposición nuestros recursos. Ya sabéis que, mientras aquí estemos (y estaremos), son vuestros.
Tal día como hoy, miles y decenas de miles de hombres y mujeres se echaron a la calle en toda España. Infelizmente, no fue para celebrar un triunfo deportivo. Fue para defenderla. Para defender a España y su Libertad. Para defender la República.
Esas personas –lo he dicho en otras ocasiones y hoy lo repito- no eran muy distintas a nosotros. Defendían, como nosotros, los Derechos Sociales, el Trabajo, la Sanidad, la Educación. Defendían la igualdad de género y los derechos nacionales en una clave que avanzaba, que iba avanzando, hacia lo federal integrador. Defendían, en resumen, lo que era España: una República democrática de trabajadores de toda clase que se organiza en régimen de libertad y justicia (Artículo 1º de su Constitución). Un sistema donde también la Derecha, también, tenía su oportunidad –como de hecho la tuvo- si respetaba la norma democrática.
Pero ello no era suficiente para algunos; fue preciso dar un Golpe de Estado, ahogar España en sangre, vencer su resistencia con la ayuda de Hitler y Mussolini, y la pasividad –cuando no complicidad- de los Gobiernos Occidentales, y mantenerla sojuzgada, aplastada, durante cuarenta años. ¡Eso fue –eso es- el franquismo!
Quiero decir algo y disculpadme si incurro en lo personal, pero es la indignación.
Hemos visto, en estos días, como, al calor de un gozoso éxito deportivo, han pretendido algunos –mejor dicho, los de siempre- arrojarnos un nombre, España, y una bandera, la bicolor. Pues sepan que esto es también España; que ésta, la tricolor, es también la bandera de España, y de la mejor: la de la Libertad, la de la Justicia, la de la Pluralidad. ¿Por qué no se reconoce ya a quienes la defendieron, a quienes la defienden? ¿Por qué se les persigue aún?
Orgullo de ser españoles, hemos oído decir a boca llena a mucho gacetillero en los últimos días… Y yo, que quienes me conocéis sabéis nunca he tenido problema en reivindicar el patriotismo y reivindicar España –la España plural y federal, la España del Pueblo-; yo, que he sido soldado, no puedo sino soliviantarme: ¿qué orgullo cuando, a pesar de los avances conseguidos, que no negamos, sigue sin existir una Condena expresa del franquismo por parte del Estado Español, que sigue también sin firmar la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad adoptada por la ONU? ¿Cuando siguen sin anularse las sentencias ilegítimas del franquismo; sin haber una Comisión Nacional de la Verdad sobre la violencia y la represión ejercida sobre los ciudadanos, y de búsqueda de desaparecidos, inclusive los niños perdidos, que se cifran en más de 200.000? ¿Qué orgullo cuando, los que en toda Europa –incluidas Alemania e Italia- tienen la condición de héroes de la lucha por la Libertad, aquí, en España, siguen teniendo, a efectos legales, el estatus de bandoleros y sediciosos? Ellos y ellas que, precisamente, lo que hicieron fue apoyar y defender un Estado democrático, un Estado legal. ¡Y verse todavía desamparados por un Estado que también se llama democrático! ¿Qué es esto?
A pesar –repetimos- de los avances, y siendo más las involuciones –imposible no referir en este aspecto el Caso Garzón- el Estado Español, a sus diferentes niveles –y la Comunidad de Madrid es flagrante ejemplo de ello- sigue sin cumplir como es debido con la Verdad, la Justicia y la Reparación de las víctimas del franquismo.
¿Hasta qué punto siguen incrustadas las lacras del franquismo, su herencia, en la Judicatura, en el Estado, en la Jefatura? Es un freno. Es preciso –y así lo digo- desbrozar.
Hasta que días como el de hoy, como el 14 de abril, como el 7 de noviembre aquí en Madrid, sean días oficiales, días que conmemore también el Estado y no sólo nosotros; hasta entonces –digo- y con dolor, nuestro orgullo de españoles no puede –no debe- ser tanto. No señor.
Hasta entonces, carrozas de un triunfo que, como el del otro día, a todos nos alegra, continuarán, sin embargo, pasando por encima de quienes también defendieron a su país. Y no en un campo de juego y por millones, sino en la vida real y a costa de su propia vida. ¡Recordadlo!
Porque hasta entonces, vamos a seguir aquí. Hoy. El jueves, todos los jueves, en Sol. El 7 de noviembre, el 6 de diciembre… también aquí, allí… dónde y cuándo haga falta. No vamos a cejar. No nos rendiremos. Somos “Hijos de Negrín”, y nadie sometió al Pueblo Español cuando lucha por su Patria, dijo. Triunfaremos.
¡Viva la República, Viva España, Viva la Dignidad!
(Muchas gracias)
*Miguel Pastrana fue militar durante nueve años, licenciando con honor para integrarse en la Administración Civil. Es Secretario federal de la asociación Unidad Cívica por la República (UCR) y Presidente de la Agrupación Ateneísta “Juan Negrín”