Andreu Espasa/La República|Boston
Según datos oficiales del Departamento de Agricultura, 49 millones de
norteamericanos -17 millones de ellos niños- padecen "inseguridad
alimentaria", es decir, carecen de un acceso regular a las cantidades
adecuadas de alimentos nutritivos.
Las organizaciones dedicadas a combatir el hambre han notado la
presión de los millones de nuevos pobres. Segun Feeding America,
organización que abastece a más de 25 millones de estadounidenses
hambrientos, en 2009 el número de solicitantes de ayuda se incrementó
en un 30%. Los pronósticos para 2010 apuntan a un aumento del hambre
en todo el país.
La situación resulta especialmente dramática en la ciudad de Nueva
York. El número de neoyorquinos con problemas para comprar comida se
ha incrementado en un 60% desde 2003, hasta llegar a los 3’3 millones.
Entre los más perjudicados, se encuentran las personas sin techo y las
familias con hijos. Más de la mitad de hogares con niños tienen
dificultades para obtener suficiente comida. Uno de cada cinco niños
de la ciudad acude a los comedores populares.
Los responsables de la New York City Coalition Against Hunger
denuncian la extrema precariedad de la situación alimentaria de las
clases populares de la ciudad. En su último informe, titulado "Evitada
una hambruna en Nueva York (por ahora)", se advierte con alarma de un
posible colapso de los servicios de ayuda alimentaria en un futuro
próximo.