Acabo de llegar de la manifestación convocada en San Jerónimo, de la que ya os hablé hace unos días. Estoy muy satisfecho con el transcurso de la misma porque ha habido una importante participación y no se ha registrado ningún incidente.
Se ha cumplido, por tanto, el objetivo. Los vecinos y vecinas del barrio, junto a otros llegados del resto de la ciudad, se han manifestado por las calles de San Jerónimo para transmitir un mensaje de convivencia y tolerancia.
Además de miembros de la Plataforma por la Convivencia de San Jerónimo, he advertido la presencia de muchos inmigrantes, que también se unieron a la convocatoria a través de su Consejo Municipal de Participación del Migrante (CMPM). A ellos se les ha situado en el origen de un problema con el que algunas organizaciones han querido minar el ambiente conciliador y pacífico que siempre ha caracterizado a este barrio. Sin embargo, con su masiva participación han demostrado, a mi entender, que desean contribuir con un talante democrático y tolerante a la convivencia vecinal de San Jerónimo.
Nada mejor para acallar las voces intransigentes y las mentiras de quienes quieren incendiar un barrio de familias obreras en beneficio de su interés, que una marcha pacífica, tranquila y coronada con actuaciones musicales, una mezcla ideal para desconectar la tensión artificialmente creada.
Creo que hoy se ha transmitido un mensaje valioso a la ciudad. Hemos defendido el respeto para todos y todas más allá de las diferencias de raza, sexo o credo religioso.
Ahora debemos seguir trabajando entre todos en la línea marcada por la manifestación de hoy.
Me queda resaltar que el PP, que obviamente no apoyó, ya había rechazado en el Pleno del 20-N pasado una moción de apoyo a la convivencia, la tolerancia y la paz, así como de rechazo al racismo y a la xenofobia en una deriva, que vengo denunciando, de querer albergar en sus filas a los más intolerantes..