La VI edición de las Brigadas de Jóvenes a los Campamentos de Refugiados Saharuis alcanza su fin. Las 25 personas que desde el pasado día 5 participaban en esta iniciativa solidaria, impulsada por la Fundación DeSevilla, han regresado ya a la capital hispalense, después de una intensa semana en la que han tenido la oportunidad de sumergirse en la realidad de este pueblo hermano y tomar conciencia de su problemática política y su drama humano.
Desde su llegada a Tindouf (Argelia), estos jóvenes han convivido con familias saharauis y han mantenido numerosos contactos con las instituciones de la zona. En concreto, se han reunido con autoridades del Frente Polisario, representantes del Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) así como con responsables de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA). También han intervenido en el VII Congreso de la formación juvenil UJSARIO, evento que concentró a cientos de asistentes, entre militantes y delegaciones extranjeras invitadas.
Esta serie de visitas ha permitido a los brigadistas conocer de primera mano cuestiones como el funcionamiento del sistema sanitario y educativo saharaui, su organización política y social presente en los campamentos y el importante papel que dentro de los mismos desempeñan las mujeres. Y, paralelamente, el viaje les ha mostrado las injusticias que esta población sufre desde hace más de 30 años, cuando España llevó a cabo su salida efectiva de los territorios y abandonó a su suerte a sus habitantes.
En cada encuentro, los brigadistas han escuchado multitud de denuncias sobre la represión y las violaciones de derechos humanos que, de forma impune, el Gobierno marroquí comete diariamente contra este pueblo. Igualmente, han seguido muy de cerca y con preocupación la situación de Aminetu Haidar y su agónica huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote, a raíz de su deportación a España con la connivencia del Ejecutivo de Zapatero. Pero también se han enterado de otros casos igual o más lamentables –si bien menos mediáticos–, como el de los siete activistas que fueron detenidos en octubre por el régimen alauita cuando volvían de una visita a los campamentos de refugiados.
La solidaridad sevillana con la causa saharaui y su derecho a la autodeterminación se ha plasmado con su presencia en sendas manifestaciones. Una de ellas, convocada por la UJSARIO, se desarrolló frente al llamado Muro de la Vergüenza Marroquí y la otra se realizó en Rabouni (la capital administrativa de los campamentos) el pasado jueves, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de los Derechos Humanos.
El pintado de fachadas o la reparación de colegios y viviendas son otras de las actividades en las que los jóvenes han colaborado estos días. Por otro lado, el viaje ha servido para reforzar el acuerdo de hermanamiento que la ciudad de Sevilla suscribirá con la localidad de Tifariti (Sahara Occidental) en febrero del próximo año, merced a la moción que el Grupo Municipal de Izquierda Unida presentó en el Pleno de junio.
“Sin duda, podemos hablar de un antes y un después a partir de esta brigada”. Así define su coordinador y director de Juventud en el Ayuntamiento (IU), Pedro Miño, la sexta edición de un proyecto que está a punto de concluir.
De hecho, en esta ocasión se han batido todos los récords de solicitudes, con 266 personas inscritas, entre las que hubo que seleccionar a los 25 integrantes de la expedición. Una prueba evidente del éxito de esta iniciativa que, por año, se consolida y conoce más entre la juventud sevillana.
Este amplio programa se completó con el recibimiento que el presidente de las RASD, Mohamed Abdelaziz, a la delegación sevillana en su residencia presidencial de Rabouni. Una vez terminada esta entrevista, la brigada partió a la capital hispalense.