TeleSur
La cumbre de Barcelona sobre cambio climático concluyó este viernes, luego de seis días de negociaciones en las que la ausencia de una propuesta en la reducción de emisiones de CO2 por parte de EE.UU. dejó inconclusa la idea de lograr un acuerdo vinculante "postKioto".
El encuentro culminó tras una fuerte sesión plenaria en la que el G-77 (grupo que engloba a países en vías de desarrollo de África, Latinoamérica y Asia, y economías emergentes como China) manifestó que si fracasa la Conferencia de Copenhague los días 7 y 18 de diciembre, los únicos culpables serán los países industrializados por no cooperar.
El responsable de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Cambio Climático, Yvo de Boer, indicó a la prensa que los gobiernos todavía pueden lograr un gran acuerdo.
Además afirmó que al no haber surgido un principio de acuerdo en Barcelona, donde se esperaba que se fijasen las bases de las emisiones entre 2012 y 2020, la capital danesa se encargará de la negociación "in extremis" entre los jefes de Estado que asistirán al encuentro.
Sobre la negativa estadounidense a cifrar sus reducciones de CO2 y el lamento de los países en desarrollo por las propuestas poco ambiciosas, el secretario de la ONU señaló que la oferta estadounidense dependerá de la ley medioambiental que tramita su Senado.
EE.UU. descarta por el momento hacer caso a las peticiones de la Unión Europea y de la ONU para llegar a la reunión de diciembre con cifras, ya que eso depende de lo que decida la Cámara de Representantes sobre la ley mediambiental, según recordó el representante estadounidense Jonhatan Pershing, legislación que al parecer no estará lista antes de fin de año.
Por ello, tal y como expresó la representante española, Alicia Montalvo, la UE siente cierta "frustración", y lamenta que la cifra del 20 por ciento ofrecida unilateralmente no haya servido para que otros países sigan la misma dirección. De hecho, los Veintisiete congelan por el momento su propuesta de reducir sus emisiones hasta el 30 por ciento, ya que no han encontrado una respuesta positiva a sus planteamientos, y deberán esperar momentos más favorables.
El representante de la delegación estadounidense, Jonathan Pershing, admitió que su país no está en disposición de ofrecer una cifra de reducción como reclama la comunidad internacional y añadió que Washington tampoco está dispuesto a firmar nada que no comprometa a los países en desarrollo sobre sus emisiones.
Boer aspira que la próxima reunión de Copenhague sea fijado un acuerdo político, que incluya compromisos de reducción de emisiones de los gobiernos ricos y las limitaciones de los estados en en desarrollo, así como el apoyo financiero que estos últimos deben recibir y un sistema de supervisión de ayudas.
El protocolo de Kioto, no rubricado por Estados Unidos, durante el gobierno de Bill Clinton, ni George W. Bush, es en este momento el único mecanismo legal del que se dispone para combatir los estragos del cambio climático.
En 2001 la adhesión simbólica de EE.UU. al protocolo fue retirado por Bush, quien lo consideró "ineficiente".
Para muchos activistas la posición de este país industrializado es injusta ya que consume alrededor del 25 por ciento de la energía fósil y es el mayor emisor de gases contaminantes del mundo.
Los ecologistas lamentaron la falta de compromiso político de los países que acudieron a Copenhague, mientras se multiplican las voces de alarmas sobre la posibilidad de que, para cuando se llegue a un acuerdo, en realidad ya sea demasiado tarde para revertir la situación.