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| Carta abierta a la opinión pública: la libertad de expresión ha perdido un juicio en Granada |
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| 04:14h. del Viernes, 21 de noviembre de 2008 |
Estimadas ciudadanas, estimados ciudadanos
Ha sido en Granada donde un juez ha condenado al poeta y catedrático de su Universidad, Luis García Montero, por el contenido de un artículo de opinión.
Luis García Montero había recibido de un profesor descalificaciones e insultos tanto personales como familiares, y afirmaciones de que García Lorca era un nacionalsocialista, que le mataron los suyos, o que Francisco Ayala colaboró con los franquistas. Pero no recurrió a la justicia. Las polémicas, por agrias que sean no deben judicializarse. Además, en el caso de García Montero, une a su gran estatura ética el máximo nivel literario como avalan los numerosos y prestigiosos premios que ha recibido. El profesor denunciante, haciendo gala de su mediocridad y jaleado por los sectores más reaccionarios de la Universidad acudió a refugiarse bajo las togas de los juzgados.
A Federico García Lorca hay individuos y sectores que lo entierran una y otra vez sin percartarse de que no hay tierra en el mundo para sepultar sus valores y todo lo que representa. La madrugada que fusilaron a Lorca, junto a dos banderilleros y un maestro de escuela, fusilaron a Andalucía, al ADN de nuestro pueblo, y los pueblos no mueren, a veces son derrotados, pero siguen viviendo generación tras generación.
Estamos asistiendo a la revisión de la historia, hay personajes y fuerzas que no quieren que se recupere la memoria histórica, la verdad les crea incomodidad porque les retrata. La palabra, ahora y siempre es superior a todo el arsenal de armas que se utilizan y se utilizarán para callarla, incluidas sentencias como la que condena a Luis García Montero. ¿Acaso creen que van a silenciar a un catedrático de la palabra, a un hombre con valores, a un poeta como sólo da Granada? Se equivocan. No impondrán su silencio, su miedo a la palabra por muchas paladas de sentencias que arrojen a los hombres y mujeres libres de nuestra sociedad.
Todos somos Luis García Montero, desde el estudiante que se revela ante la agresión a su profesor hasta las personas mayores que le abrazan por la calle, le saludan, le besan y le manifiestan su solidaridad sincera.
El juez representa un poder del Estado que ejerce de acuerdo con los mandatos de la Constitución y de las leyes aprobadas por los representantes de la soberanía popular. En este caso se ha vulnerado la libertad de expresión, se ha condenado la palabra escrita para defenderse de los reiterados insultos del profesor denunciante, y al tratarse de un derecho fundamental se ha cercenado un derecho humano básico con una lectura restrictiva de la libertad de expresión.
Luis García Montero ha defendido a Lorca y a Ayala y con ellos a los que yacen en las fosas comunes y a los que sufrieron el exilio. Los generales golpistas, el fascismo nacional y extranjero, ahogaron en sangre la república de los sueños, de la cultura, de la enseñanza, de los derechos de la mujer, etc. Nuestro pueblo siguió soñando. Sólo los pueblos que sueñan consiguen su objetivo.
La solidaridad con Luis GM es hoy un deber moral y ético de todos los demócratas que consideramos que la libertad de expresión es un derecho fundamental de toda la ciudadanía. Ninguna sentencia callará a un poeta que con la palabra desnuda, sin toga, está defendiendo a Lorca y a Ayala con pasión y lealtad como abogado de las letras y de los valores del progreso y de la solidaridad.
Antonio Romero Ruiz
Exparlamentario andaluz por IULV-CA
Secretario político del PCA de Málaga
Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República |
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Mensajes del foro
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Señor A Romero, ultimamente se "mete" en tantos jardines que no le da tiempo ha regar las plantas
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La literatura es un lugar más dentro de los lugares ideológicos en la historia, esto es, en la lucha de clases. El fascismo, aun hoy, se transforma, muda de piel, se democratiza.
Ni el consciente ni el inconsciente pueden escaparse del dominio ideológico de clase. La literatura es un lugar más dentro de los lugares ideológicos en la historia, esto es, en la lucha de clases. El fascismo, aun hoy, se transforma, muda de piel, se democratiza. Como un camaleón se adapta a los nuevos tiempos. La ideología fascista tiene su lugar más efectivo dentro del capitalismo globalizado en su versión demócrata. No desaparece, no se esfuma sin más. La libertad (de expresión y cualquier otra) no es una esencia en sí misma ni un pastel a repartir a partes iguales.
La libertad se conquista y se hace a través de la lucha y los actos. Aquel que la detenta no puede utilizarla como arma arrojadiza. Aquel que la monopoliza no puede usarla como argumento para coartar las conquistas ajenas. La demagogia trastoca los términos. Los poderosos, hoy como siempre, se expresan libremente porque tienen el poder para hacerlo, reclaman desde su puesto y lugar social, hoy como siempre y siempre igual, que se apaguen las voces de los que, siempre como hoy, han sido silenciados. Lo hace el senador Fraga Iribarne inaugurando el curso en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Granada al tiempo que da lecciones de democracia. Lo hace el catedrático de la misma Universidad, profesor García Montero, pidiendo, en nombre de la libertad de expresión, que sean censuradas aquellas opiniones que a su sumo juicio se tornan barbaridades, perturbaciones de un idiota, que no se ajustan a su verdad establecida y oficialista y que por ello no son rentables ni comercial ni ideológicamente. Las arcas públicas no pueden permitirse la disidencia y los guardianes, en nombre de la libertad de expresión, actúan en consecuencia.
Con la artimaña periodística de sacar de contexto y tirar a matar, el profesor García Montero titula su columna (El PAÍS, 14-10-2006) con el sabroso reclamo Lorca era un fascista, simplificando los presupuestos teóricos del también profesor J. A. Fortes. Cualquiera que haya pasado por las clases del profesor Fortes o cualquiera que se haya tomado la molestia de consultar sus trabajos teóricos podrá saber que sobre Lorca el profesor Fortes dice mucho más, muchísimo más de lo que la historia oficial y oficialista ha querido decir. Todos los que de un modo u otro, como decimos, hemos escuchado sus planteamientos sabemos que el profesor Fortes, y entramos en el terreno pantanoso de la teoría, habla de Lorca no como un fascista sino como un intelectual orgánico burgués en funciones de poeta neopopulista que entre los años que van de 1920 a 1930 pertenece a la elite intelectual, en su sectorialidad literaria, cuyo dominio ideológico se denomina dominio ideológico orteguiano por estar conformado, organizado y teorizado por José Ortega y Gasset. También suele aclarar el profesor Fortes que el trabajo de esta elite dirigente -intelectual e ideológico- se encuentra limitado por la propia presión del proletariado y su propuesta revolucionaria. Así, en la correlación de fuerzas, dentro del proceso de lucha de clases en el período 1923-1931-1936, estas elites resultan inoperantes y han de reconvertir sus lugares de trabajo y buscar más efectividad, más directamente la incidencia social; es decir, hay una necesidad de clase de ideologización de las clases subalternas y una elite intelectual que ha de cumplir sus funciones para ello. En este sentido, en la obra de Lorca se efectúa tal reconversión a través de la folklorización tradicionalista de sus textos. Lorca jamás dará el salto a ser fascista. No hay un Lorca fascista. Nunca saltará a la militancia fascista, a encuadrarse en prietas las filas de los intelectuales orgánicos del fascismo. No. Aclara en sus clases el profesor Fortes. Son sus textos, su obra la que contribuyen a la formación de una ideología necesaria para el fascismo. Sus textos, no su persona. No son cuestiones personales. La reducción personalista falsifica la historia.
Dicho de otro modo; el populismo y neopopulismo como discurso de socialización ideológica del dominio orteguiano en el trabajo de Lorca se constituye en fascismo literario; id est, se trata de una literatura para el fascismo. Tal vez puedan sintetizarse así los presupuestos teóricos del profesor Fortes, pueda decirse así lo ve como así lo veían muchos de los coetáneos del propio Lorca de Díaz Fernández a Corpus Barga o el mismo Antonio Machado cuando afirmaba en la revista Hora de España (Abril, 1937): “el pueblo de Lorca nunca será el pueblo que canta la internacional”.
En cuanto al centenario y también aludido Francisco Ayala el profesor Fortes lo sitúa entre los ideólogos de la burguesía que trabajan en la línea de socialización ideológica del dominio orteguiano hasta la coyuntura del 1931 en la que pasa a ocupar funciones estrictamente políticas dentro del gobierno republicano hasta, incluso en el exilio. Cazador en el alba es el texto que más eficientemente escritura el programa de acción ideológico social del ideologismo burgués en la necesidad de socializar y naturalizar las relaciones del capitalismo monopolista en España. Su propuesta dirigida abiertamente al proletariado consiste en ofrecer este nuevo hombre, este hombre moderno: compro, consumo, luego existo. Ningún miembro de la elite dirigente supo escribirlo más certeramente. No obstante el proletariado español no se dejaba socializar y por ello hubo que endurecer las propuestas. En este endurecimiento en el que entran Lorca y otros, nunca entró Francisco Ayala. La relevancia de Ayala hay que tomarla cuando pasados diez años de la derrota se tenía necesidad (la clase burguesa tenía necesidad) de encontrar un lugar en el nuevo Estado que en España funcionaba. Ello suponía la aceptación de los hechos y la elaboración de un discurso sobre la Guerra Civil que hablase de locura sin sentido, de locos lobos dirigentes y el pueblo como cordero llevado al matadero, etc. Un discurso que ocultara la realidad de guerra de clases con el resultado de genocidio y matanza del proletariado. Este discurso desmemoriado se elabora desde la Argentina fascista de Perón recibiendo a antiguos dirigentes fascistas que habiendo sido derrotados en 1945 ahora reconvertían sus funciones.
Como se ve, es la fuerza ideológica de la literatura, esa fuerza ideológica de la literatura que puede llegar a matar, lo que el profesor Fortes muestra y enseña. Es ese des-cubrimiento el que funciona como eje básico en la teoría forteana. Una desmitificación continua en favor de la Historia y que, como resulta obvio, conduce a la separación forzosa del discurso oficial y establecido despertando la ira de quien lo sostiene. Como es sabido, ir contra corriente tiene un precio aunque en este caso esté aún por determinar. Por ello, no es de extrañar que el profesor García Montero utilice su lugar en la prensa para atacar al profesor Fortes acusándolo (mientras se salva a sí mismo junto con otros “ciudadanos de las letras granadinas” y nacionales) de “dogmático”, “temerario”, “irresponsable”, “tonto indecente” “perturbado”, “marxista de cuarta fila”, entre otras cosas otorgándose el poder de hablar en nombre de la libertad de expresión con el objeto de liberar el discurso literario del borracho delirio de un demonio rojo. La ambigüedad metafórica del poeta no logra ocultar sus intenciones.
Entre tales acusaciones hallamos otra aún más grave si cabe, teniendo en cuesta que es un profesor quien la hace, la de llevar años lanzando contra sus alumnos “disparates”. Más grave, decimos, porque en calidad de alumnos no nos sentimos respetados cuando se piensa en nosotros como en esponjas acríticas sobre las que se lanzan teorías que serán absorbidas para después ser perpetuadas hasta el infinito y más allá. Nos atrevemos a pensar y, profesor Montero, sabemos discernir lo que nos lanzan. Aquellos disparates no son sino el resultado de años de trabajo y estudio, el resultado teórico de un esfuerzo ingente para recuperar la memoria histórica en su sectorialidad literaria, tantas veces silenciada, ocultada y falseada. Un trabajo y un esfuerzo enormes para des-hacer nuestra sagrada historia de la literatura, lo cual resulta bárbaro, sin duda, dado el vacío intelectual de nuestro tiempo. Y peligroso dado que alguno de esos mitos se ha convertido en la gallina de los huevos de oro para intelectuales con tendencias necrófilas.
En última instancia y en cualquier caso, los planteamientos teóricos deberían ser rebatidos con iguales planteamientos y en igualdad de condiciones, esto es; dejando a un lado las ventajas que ofrece el sistema a los que en tantos casos le sirven de lacayos diplomados. Lo demuestran los hechos: la igualdad es una quimera que sólo rinde réditos a unos pocos. En efecto, no estamos en igualdad de condiciones lo que, sin duda, condiciona el éxito de nuestros argumentos. No es lo mismo disponer de una columna en un aparato ideológico de difusión nacional que no disponer de dicha tribuna. Como tampoco es lo mismo elaborar una teoría firme, cuanto menos coherente en su lógica interna, que tirar de teorías ajenas que se pueden dejar al margen llegada la ocasión, esto es, siempre que resulte más rentable olvidar los principios que nos sostenían o los sueños que algún día nos sirvieron de excusa.
La libertad es una tarea de todos. La conquista de libertad, también de la libertad de expresión, no debería nunca actuar como máscara de disputas personales y, menos aún, encubrir la más cruda lucha ideológica, la que enfrenta los términos pensamiento único frente a pensamiento crítico. El pensamiento crítico no espera, como no esperó nunca, el reconocimiento académico sino la reconstrucción de la historia que aún esta por hacer. En este sentido agradecemos al profesor Fortes su verdadero atrevimiento, el de pensar y, lo que, a tenor de los hechos y sin duda alguna, resulta hoy aún más peligroso, atreverse a pensar la literatura.
Colectivo de Alumnos de la Universidad de Granada
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Un "colectivo" de ¿cuantos alumnos? o solo el Sr. Fortes y su ayudante al escribir el texto? y por los escritos los conocereís y desde luego de su larguisimo artículo, yo que soy un ignorante de literatura, Marx etc. he deducido facilmente que Lorca era un impulsor del fascismo - como vuelve a decir el "colectivo" - y que solo escribía obras donde ensalzaba el folklore, pero donde según el Sr. Fortes latía racismo y menosprecio a los gitanos y otros, quizás el haber llevado a pueblos lejanos y perdidos, teatro con "La Barraca" y muchas otras actividades similares solo son obra de un burgués que odia al proletariado!!.Efectivamente que las disputas personales, insultos etc. que hayan sucedido entre ambos profesores debe ser una cuestión personal y no estimo ético que el Sr. Fortes haya debido recurrir a la justicia para salvar su honor (1800 +3000 Euros!!, aunque pedía 6000) por un artículo publicado en el órgano El Pais, que yo estimo tan legitimo como otros, aunque no comparta muchos de sus artículos, ¿no debería haber utilizado el mismo vehículo para responder a Garcia Montero? ... ya, los que no son del "sistema" no tienen acogida en esos medios, pero yo he oido un comentario en radio Klara, de Valencia, a su colaborador Abel Ortiz citando todas las partes y sin defender la postura personal de García Montero, discrepaba rotundamente de Fortes. Sevillano
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COMENTARIO INCLUIDO EN BLOG DE CONCHA CABALLERO
Hola Concha. Creo que Garcia Montero se equivoco gravemente al hacer uso de El Pais para saldar una cuenta personal y solo personal, y que los dirigentes y cargos publicos de IU os equivocais tb al no hacerselo ver.
No hace falta decirle a un@ militante de IU que una noticia u opinion publicada en el El Pais o en cualquier otro medio de fabricacion de realidad puede conducir a la condena social o al linchamiento moral, como en este caso. La respuesta de Fortes recurriendo a la administracion de justicia es proporcional.
Ahora sugieres, en respuesta a un comentario anterior, la posible existencia de ciertos intereses turbios tras la sentencia, pero al tiempo sigues mirando para otro lado ante la evidente manipulacion que los medios de comunicacion han hecho de este asunto, tambien en perjuicio de nuestra organizacion y de toda la izquierda. Por otro lado sigues sosteniendo un discurso que subvierte el papel de victima y verdugo, cuando esta clarisimo quien disfruta de los resortes del poder mediatico y del reconocimiento social.
No estoy de acuerdo con la lectura que haces de Fortes. Pero no voy a discutir sobre la cuestion academica o ideologica porque ahí no esta el problema.
Saludos desde el exilio.
jc
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Por la información que he podido recabar hasta el momento, parece que el profesor Fortes es un crítico literario marxista que suele publicar en medios cubanos o en otros españoles poco sospechosos de simpatías con Pío Moa como Rebelión. Por lo visto el profesor Fortes defiende una determinada teoría según la cual Lorca, por el contenido de su obra literaria, en particular el desarrollo de valores como la familia, una determinada concepción de la maternidad o el irracionalismo, participaba de un neopopulismo subyacente socialmente del que se aprovisionó ideológicamente la reacción. Uno puede estar o no de acuerdo con esta teoría y rebatirla. Yo he leído el artículo fundamental de Fortes sobre el asunto y francamente no me gusta demasiado. Pero es falso que acuse de fascismo a Lorca y mucho más que lo tilde de nacionalsocialista.
García Montero dispone de espacio sobrado en multitud de medios para polemizar literariamente con Fortes. Pero lo que hizo es utilizar un espacio como el de El País, en el que Fortes no tiene posibilidad de defenderse, para insultarlo, tachándolo de "perturbado" y exigiendo que se le expulse de la Universidad. Es por eso por lo que el profesor Fortes acudió a la justicia para defenderse, no de la diferencia de criterios literarios, ni siquiera políticos, sino de los insultos. Y el juez que ha condenado a García Montero, a una simple multa, ha seguido el criterio de que la discrepancia no puede avalar el insulto. El mismo criterio con el que se ha condenado a Jiménez Losantos, por ejemplo.
Hay una versión más ajustada a la realidad que la expuesta aquí difundida por autores tampoco sospechosos de simpatías con la extrema derecha como Belén Gopegui, Pascual Serrano o Constantino Bértolo.
Así que creo que, en efecto, en esta ocasión el camarada Antonio Romero se ha metido en un jardín.
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Fortes es marxista, vinculado a la extrema izquierda granadina (lo que no invalida que sus teorías sobre Lorca -y sobre muchas otras cuestiones- resulten altamente cuestionables) y que no está ’apoyado por la reacción’ ni los sectores conservadores granadinos. Al contrario. Antonio Romero debería informarse un poco antes de escribir... La polémica va más por el choteo de Fortes a Luis. G. Montero, acusándolo de ’poeta de la camarilla progre’, es decir, por considerar a García Montero un moderado. Ni que decir tiene que esto no significa que Fortes tenga razón ni le da más talla moral, pero de ahñi al linchamiento público que está recibiendo media un abismo...
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Camarada Antonio Romero, solo conozco a los profesores en líza por haber visto a uno en algun canal de TV y alguna vez leí al otro en REBELION, leí la sentencia de condena al primero y me parece que no hay nada que objetar en ella, se condena la vejación el insulto y el desprecio, los obreros yo aseguro que hemos sufrido sentencias mucho más injustas y no levantarón tantas pasiones interesadas, se asegura en la mayoría de las retóricas que los dos son de izquierda, uno mejor adornado de médios materiales que el otro que, es de una izquierda más chiquitica. Alerto que a veces reproducimos los mismos desprecios a los que són más chiquiticos que nosotros políticamente lo mismo que hacen con nosotros los partidos mayores(PPSOE), reflejando ante el inmenso pueblo los mismos rasgos de comportamiento que los demás y así cunde el descrédito de la función política. Yo desearía tercíar en la polémica diciendo que, tanto Garcia Lorca como Miguel Hernandez, fuerón dos grandes referentes en la defensa del Frente Popular y la II República no quepa duda, pero si me preguntasen quien de los dós reflejó mejor los intereses de la clase obrera optaría por Miguel Hernandez sin ninguna duda. Si estas apreciaciones las llevamos a los valores de la delicada literatura podríamos descubrir los rasgos diferenciales de clase que proyectasen cada uno y así hasta organizar vizantinas disputas que se darian muy lejos de los laberintos que la clase obrera española sufre hoy. Encuentro de un gran sentido dialectico la carta del grupo de estudiantes que defienden al señor Fortes en su estilo de ser críticos con las viejas normas establecidas e inamovibles. Camarada Antonio tenemos la asignatura pendiente de la III República que espera desafiante el alzamiento de los ejércitos de personalidades de la intelectualidad y el arte para que se acerquen a la clase obrera y tengan la audácia de liberarla del encadenante inhibicionismo de la política, la República y el Socialismo. Salud y República Popular
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