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| En la clandestinidad fue locutor de Radio Pirenaica y en 1978 redactó los pasajes más progresistas de la actual Constitución |
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| Muere Jordi Solé Tura, ex del PSUC y el PCE |
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| 23:26h. del Viernes, 4 de diciembre de 2009 |
La República
Jordi Solé Tura ha muerto. Exaltado por la prensa burguesa y liberal como uno de los Padres de la Constitución Española de 1978 —redactó, en representación del PCE los pasajes más progresistas y nunca aplicados de la misma— Solé Tura nunca renegó de su pasado comunista, a pesar de haber "cruzado la frontera" en 1985 tras afiliarse al PSC y tras ver cómo se incumplían uno por uno los pasajes constitucionales en los que él aportó su visión comunista favorable a los derechos sociales y abierto a la España federalista plurinacional.
Durante su juventud militó en el Frente de Liberación Popular (conocido como FELIPE), en el PCE, que abandonó para ingresar en la maoísta Organización Comunista de España (Bandera Roja), y más tarde volvió a la órbita del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), al reintegrase los maoístas dentro de ésta formación.
Perseguido por el franquismo, en los años 60 pasó su exilio entre París y Rumanía, en dónde desarrolló actividades de locutor y periodista en Radio España Independiente, La Pirenaica, la radio opuesta al franquismo que operaba desde la URSS o desde puntos clandestinos de los países del Este.
Panadero de orígen, Solé Tura se forjó una sólida reputación de jurista con orígenes populares. Escribió importantes obras como ’Catalanismo y revolución burguesa’ (1970), ’Política internacional y conflictos de clase’ (1974) o ’La izquierda y la Constitución’ (1978), que le valieron la manía del nacionalismo catalán (CiU a la cabeza) puesto que defendía la tésis del orígen burgués de esa ideología.
Su militancia comunista declinó tras la redacción de la Constitución y a raíz de los duros debates de la época abandonó el Partido.
En el seno del PSUC defendió las tesis eurocomunistas del secretario general del PCE, Santiago Carrillo. Por ese partido fue elegido diputado nacional por Barcelona en junio de 1977 y marzo de 1979. Y en representación de los comunistas —con enorme peso en la España de aquel entonces, a pesar de seguir siendo perseguidos y amenazados— redactó la Carta que aún hoy sigue vigente.
Por el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) fue elegido diputado por Barcelona en 1989, 1993 y 1996. En 1985 fue elegido Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Y fue Ministro de Cultura en los gobiernos de Felipe González. |
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Mensajes del foro
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Las trayectorias son onestas desde que se nace hasta que se muere, creo hizo una buena labor, pero al final se paso al poder establecido, por lo tanto sin comentarios todos mueren, mejor si no se hubiese pasado al poder establecido, pero la pela es la pela.
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Considero que tanto este tipo como tantos otros no merecen respeto alguno porque hayan muerto, sino por la labor realizada durante su trayectoria; y la de este no ha servido para alabarlo desde una óptica de izquierdas, porque ha supuesto la claudicación de la lucha y la entrega de unos objetivos al poder. Es un enemigo más que se sirvió de unas siglas para traicionarlas,como tantos otros.Así que lo mejor es enterrarlo y no olvidar su traición.En su favor diré,que fue un buen servidor del capitalismo y de todos aquellos que se esconden en siglas supuestamente de izquierdas para apuntalarlo.Por tanto, que lo honren todos aquellos que han trabajado por derrotar la lucha de los trabajadores y reprimir su respuesta.Para los trabajadores con conciencia de clase solo es un ser despreciable y ni su muerte podrá borrarlo.
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Uno de los traidores más grande. A ver si pudiera ser que no pueda descansar en paz, como a muchos les pasa por culpa suya. Además perrito faldero del perro feroz (Felipe González), un pieza...
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De lo mejorcito que tuvo el país durante la transición, lo cual tampoco quiere decir que fuera perfecto. Me cayó mal cuando aceptó el cargo de "Ministro de cultura que no quiere ver el GAL" pero lo dicho, comparado con muchos otros y con los tiempos que corren...ya quisiera el país tener media docena como él.
Casualidades de la vida, ha muerto días antes del aniversario de la Consti (pada) y casi el mismo día que un gran (grandisimo) hijo de España. EL mangante Manuel Prado y Colón y otras hierbas y algunas condenas.
Ver en línea : http://lacomunidad.elpais.com/ap/po...
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LA MUERTE DE UN HOMBRE BUENO
Se ha ido Jordi Solé Tura, un hombre bueno y sencillo. De inteligencia sobrada, de templanza y sobriedad envuelta de sencillez carente de artificio. El panadero rebelde y erudito de Mollet que veía el mundo con lucidez. Llegó a la universidad donde lo estaban esperando para destacar. Sencillo y solemne a la vez, dejó una estela de pasión sobrante y de sueños de ceniza. Su nitidez de la visión de la vida, suave y de tacto sutil, haciendo oyentes por allí por donde pasaba. Y que quedaban encantados como ondinas misteriosas en las claras aguas de claras verdades.
Sembrando las semillas de libertades, recolectando el fruto y condición de quien no es esclavo de su sino. Partícipe de redactar el índice de nuestra democracia; la Constitución, madre de nuestras libertades que parió ente algodones de transición y azules terciopelos. Como el buen vino de la buena vid, Solé Tura fue hombre discreto en lo personal y maestro en sus exposiciones, estimulando arte y política con la maestría y destreza que da la palabra. Anulando y dejando atrás a los artesanos del “garrote”, callando las voces de insensatos elementos residuales del régimen, que añoraban recuperar el pasado a golpe de fusil.
Como envuelto en un pañuelo, se entrego al pueblo, sin confundirlo demasiado. Roja era su bandera, rojo su corazón, rojo como la Aurora Boreal que acaricia el horizonte como cuando el sol es cómplice con el viento apareciendo por el horizonte, que es como un futuro abstracto. Vivió en la clandestinidad, en el leve exilio, huyendo del amargo sabor del vinagre. Luchó para que todos tuviéramos diáfanas libertades. Porque él, sabía que la voz del pueblo no es una voz cualquiera, que no es muda ni callada ni tampoco ignorada. Y el pueblo, se lo agradeció depositando con confianza la papeleta en la urna, que es medida de expresión de los que caminan juntos. Porque un voto también es un gesto de cariño. Un gesto de confianza y seguridad. Una manera de entregar la esperanza, depositándola en manos de artesana memoria que no se borrará jamás. Las huellas del trabajo bien hecho no se borran nunca porque se asientan en firmes ideas tranquilas, alumbrando con luz de esperanza y disipando oscuridades. En la oscuridad las flores no crecen y el musgo no transpira, dejando ciego al progreso que siempre quiere andar hacia adelante.
A Solé Tura, una enfermedad le iba borrando la memoria. Los recuerdos se pueden desvanecer; los hechos no. Solé Tura dejó un legado que no se olvidará, ni habrá enfermedad en el mundo que pueda derrotar su obra y actividad política y cultural. Porque precisamente, su legado es su gran medicina, para seguir caminando inmunes en libertad, y que dará cura a las injusticias y atropellos, a la liberación e independencia y del pensamiento de soltura. Y como en butaca, se asentaran los valores del futuro progresismo, de claridad suave y nítida, poniendo ríos donde antes era tierra de secano y de mustio absolutismo.
Con su propósito cumplido se ha ido. Es muy cierto que cuando un amigo se va..., algo se muere en el alma. Y en el corazón también. Tantos hemos de seguir su ejemplo, que muchas memorias se juntarán para hacer una sola. Probablemente, Jordi Solé Tura no espere de nosotros excesivos lamentos, sino seguir el camino que marcó con trazados indelebles y colores de líneas suaves, donde nuestras ideas de progreso no pueden quedar estancadas ni frenadas. Porque con él, ha quedado un punto referente de el buen trabajador y comunicador, que jamás se rindió ni dio signos de derrotero. La locomotora del progresismo ha de circular por los raíles de tantas memorias que no olvidaremos jamás. Seguir adelante será el mejor recorrido del tren que circula viaje a un futuro de maravillosos ideales, sintiendo el vaivén de los vagones, como se siente el fuerte chirriar de las ásperas ruedas cuando rozan el raíl, muy suavemente, como si fuera moqueta en vez de forjado y oxidado hierro.
El “hungarés” le decían... Nuestras ideas y esperanzas no pueden huir más allá de lo imaginable...
Sergio Farras (escritor tremendista)
Ver en línea : Muerte de un hombre bueno
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