Agencias/L.R.
El Departament de Salut calcula que los casos de depresión, de los cuales un 69% son padecidos por mujeres, cuestan cada año 736 millones de euros, sumando los costes directos derivados de la atención sanitaria y farmacológica y los indirectos, principalmente debidos a la pérdida de horas laborales.
La consellera de Salut, Marina Geli, ha presentado en rueda de prensa los resultados del "primer estudio en el mundo encargado por un gobierno sobre los costes de las enfermedades mentales" que, con datos de 2006, eleva a 736 millones de euros anuales los costes directos e indirectos derivados de la depresión.
El estudio vincula la mayor probabilidad de padecer depresión a mayor deterioro de la situación socioeconómica de los afectados, siendo mujeres un 69% de los 400.000 enfermos mayores de edad contabilizados en el estudio, cuya proporción es todavía más elevada a medida que aumenta la edad y descienden los recursos económicos.
Cada año 33.200 bajas laborales de trabajadores catalanes se asocian a transtornos de ansiedad o depresión con una media de 100 día de baja que se traducen en 3.708.000 días de trabajo perdidos al año de los que, sólo las bajas temporales, producen pérdidas en productividad por valor de 200 millones de euros al año.
Geli ha señalado que el hecho de que el estudio señale un menor gasto farmacológico en Catalunya que en países como Reino Unido "valida el modelo de intervención comunitaria para reducir los costes hospitalarios y sociales de la depresión" y ha insistido en "no etiquetar como enfermedad mental algo que puede ser sólo sintomático".
El estudio ha sido realizado bajo la coordinación del Consorcio Hospitalario de Catalunya en colaboración con la London School of Economics and Political Science y la entidad científica Psicost.