Los últimos días, el virus del pánico. Un nuevo relato apocalíptico de David Pastor y Álex Pastor

Los últimos días. José Coronado y Quim Guitierrez, la pareja protagonista
Los últimos días. José Coronado y Quim Guitierrez, la pareja protagonista

Blanca Vázquez – laRepúblicaCultural.es

Los últimos días. José Coronado y Quim Guitierrez, la pareja protagonista

Los últimos días. José Coronado y Quim Guitierrez, la pareja protagonista

A pesar de la crisis, creo que en el cine español hay suficientes talentos como para llevar a buen puerto un cine más que decente y competitivo al mismo tiempo. Aquí hemos defendido, de un tiempo a esta parte, el cine español que nos ha parece defendible, desde el más espectacular de desastres, Bayona y Lo imposible; a exquisiteces como Blancanieves, de Berger; policíacos como Grupo 7El cuerpo, o Nunca habrá paz para los malvados, de Rodríguez, Paulo y Urbizu respectivamente; comedias frescas como El mundo es nuestro, de Sanchez&Lopez, y Carmina o revienta, de León; películas corales como Una pistola en cada mano, de Gay, o nuestro exportable Almodóvar, sin olvidar el mundo animado tanto de Tadeo Jones, Enrique Gato; Planet 51, de Jorge Blanco y otros yArrugas de Ignacio Ferreras, por no hablar de documentales de presupuestos raquíticos y buenas intenciones como el de Serrano Cueto sobre los soldados del cine, Contra el tiempo y no, no nos olvidamos de Balagueró y sus REC. “Savoir faire” hay, sin duda, con motivaciones, ya sean beneficios económicos (lo cual no tiene nada de malo) como autorrealizaciones más artísticas. La ciencia ficción tiene que empezar a tener su hueco terruno, también.

Llega ahora a las pantallas con bombo y platillo, marketing de lujo y afán de entretenimiento competitivo Los últimos días, otro relato apocalíptico de quienes ya tienen experiencia en el tema, David Pastor Álex Pastor. Estos hermanos facturaron una muy decente película en 2009, Infectados, sobre un virus mortal extendido por todo el globo, con producción de la Paramount, lo que significa que por allí vieron talento suficiente como para arriesgar money. Su trabajo en televisión, en varios capítulos de la serie El barco, asimismo les avala. De nuevo vuelven los Pastor al virus global, pero esta vez la enfermedad que virulenta a la población, en este caso concreto a los ciudadanos de Barcelona, es una fobia mortal al pánico, que ataca cuando se está en el exterior de los edificios. Poco a poco la población se va atrincherando en sus casas, oficinas, centros comerciales, y subterráneos del metro, creando un caos social de instintos primitivos y violentos.

David y Álex Pastor exploran la ciencia ficción bajo un prisma futurista muy pesimista que recuerda en algunos tramos a la apocalíptica negrura de La carretera, 2009, de John Hillcoat; Take Shelter (2011), de Jeff Nicholls, o La niebla (2007), de Frank Darabont, así como a los relatos apocalípticos del escritor británico J. G. Ballard. Influencias no le faltan, si queremos verlas. Tampoco estrellas, como nuestro Actor con mayúsculas José Coronado, quien siempre da credibilidad y solidad a cualquier proyecto, así como valor al film, comparable a cualquier estrella mundial; nuestro DiCaprio. Junto a él Quim Gutiérrez, toda una promesa llena de matices, camino de seguir a su compañero en el estrellato con quien mantiene una buena química. Dos faros (junto a ellos una de las pocas actrices que tienen trabajo continuado en el mundillo,Marta Etura) que sobrellevan un guión al que habría que limarle algunas aristas junto a la excesiva exposición de la música de fondo, que sin embargo se perdona y olvida por la excelente factura técnica del film.

Verás a Barcelona como nunca la has visto, una Barcelona muy parecida a aquellas calles de Soy leyenda(2007), de Francis Lawrence, con una fotografía depurada en tonos grises, miedos y sensaciones en “azuloscurocasinegro”, y brotes verdes hacia el final. Porque no solo en las grandes cities norteamericanas llega la Apocalipsis, en todo caso el final es todo un intento de crítica, al depositar en las nuevas generaciones la esperanza del arreglo del mundo y la ausencia del miedo que ahora atenaza a sus mayores.

Aupamos desde aquí el cine español para que las autoridades sean conscientes de que talento hay, y evitar, quizá, que se vayan fuera, y lo reviertan aquí, para hacer un cine fuerte, copiando a nuestros vecinos franceses, británicos, o más alejados, el siempre poderoso cine yanqui, que no hacen ascos a mezclar lo comercial y la calidad en su archivo cinematográfico.

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