Patología neuronal profunda e irreversible: los escuálidos
Cuando Marx definió “ideología” en la segunda de las acepciones sin duda contaba con abundantes ejemplos de burgues@s de mirada extraviada. Sin embargo, uno cree que si el genial barbudo hubiese conocido a la oposición venezolana hubiera sido más contundente con los términos y tal vez optado por algún otro; como patología neuronal profunda e irreversible, por ejemplo. Quizá hubiera incluso tratado de estudiar más en profundidad los mecanismos mentales que, no sólo a la burguesía sino a toda una legión de gente, llevan a una distorsión interesada de los sentidos y de la inteligencia. También a much@s pobres de derechas, que de vez en cuando se comen una gamba… Aunque, bien pensado, los análisis de Marx explican muchas más cosas en ese sentido que la mayoría de los enfoques, incluidos la mayoría de los trabajos psicosociales al uso, salvando muy válidas excepciones…
Semejante introducción se debe a la intención de relatar el enésimo intento de desestabilización del Proceso por parte de la oposición venezolana y de todo el entramado de poder internacional neocolonial. La imposibilidad, por evidentes motivos de salud, de que el presidente electo tome posesión del cargo en la fecha prevista es la excusa elegida para la ocasión. De sobra sabéis la cantidad de estupideces que está siendo vertida en los medios capitalistas sobre el tema y, cómo no, en particular en un lugar con tanta presencia y tantos intereses escuálidos como es el Estado Español. Hablamos nuevamente de una matriz mediática única con apenas ligeras variantes dependiendo de cada contexto. Se trata de afirmar que el tiránico gobierno venezolano está violando su propia constitución para salvar la figura del “dictador”. También de dar la idea de división en las filas del chavismo. Además, se afirma que el país está en crisis y que nada funciona. Como en otras ocasiones, es una profecía autocumplida, o eso prentende ser: quienes acaparan alimentos hablan de escasez; quienes sabotean hablan de fallas de funcionamiento. Lo de siempre acá.
En definitiva, lo de menos es si la oposición hace una lectura sesgada del artículo 231 de la Constitución; sólo llegan a la mitad del mismo, de hecho, será que les pareció demasiado ya, tan habituados como están a no leer una sola línea del texto rector del país. Lo de más es intentar a la desesperada hacer que el gobierno se tambalee y caiga y, con ello, interrumpir y revertir los cambios que mal que bien se vienen dando hace más de una década.
No quisiera llevar a equívoco con estas líneas. Dentro de l@s (autodenominad@s) “chavistas” hay de todo: corrupt@s, oportunistas, boinas reversibles (que antes eran partidari@s de la 4ª República pero que se volvieron de pronto muy rojitos…) y, por supuesto, mucha, muchísima gente muy muy válida. Pero la oposición es la extrema, muy extrema derecha, racista, enferma de clasismo y desprecio. No es posible acuerdo ni concesión con ella. Y quienes se definen opositor@s desde la izquierda, por fuera del Proceso…bueno, eso lo dejamos para otra comunicación. Bien necesaria, por cierto. De momento, por la necesidad de prontitud e inmediatez, nos quedaremos con la respuesta necesaria en el momento. Hoy, la derecha llama al “paro cívico” (les gustó el término desde el golpe “cívico-militar” del 2002). Hoy, es día de concentración en Miraflores. Ahí estaremos. De rojo, por supuesto.
Javier Sánchez Arroyo













