Contra el racismo
Roberto Barrios Gómez-V
España, ha sido durante años la puerta de entrada al “paraíso”
capitalista europeo; lo ha sido para marroquíes, argelinos, mauritanos
y para los pueblos subsaharianos que, arriesgando la vida, cruzaban el
desierto para dar el salto a la península o se hacían directamente a
la mar en precarias embarcaciones que, las más de las veces,
zozobraban llevándose miles de vidas al fondo del océano. Esto ha
durado mientras esa mano de obra barata, casi siempre contratada
ilegalmente, ha sido recesaría para el rápido enriquecimiento de
desaprensivos empresarios, protegidos por unas leyes permisivas con la
explotación inhumana de hombres y mujeres, al amparo del falso
crecimiento económico propiciado por la burbuja del ladrillo.
La fiebre del ladrillo se acabó con el reventón de la “burbuja” y esa
mano de obra barata ha sido recalificada por industrias que están más
cerca del delito mafioso que de la legalidad; la venta ambulante de
toda clase de productos, más o menos legales; los trabajos agrícolas,
casi en régimen de esclavitud, en las plantaciones bajo plástico;
trabajo no registrado legalmente en talleres clandestinos, obras de
reformas, etcétera, son el refugio de tantos inmigrantes, muchos de
ellos legalizados por el gobierno anterior y muchos sin papeles que, y
esto es lo que atenta directamente a los DD. HH., están siendo
perseguidos y encerrados en los Centros de Internamiento de
Extranjeros, que no son más que prisiones, mucha veces gobernadas por
auténticos capos propios de los campos nazis.
En la costa, la venta ambulante no regularizada (Tan perjudicial para
el comercio legal que paga sus impuestos), la del “Top-manta”, se
nutre del excedente producido por el paro en otras ciudades,
principalmente de hombres jóvenes subsaharianos, senegaleses,
nigerianos, guineanos,…, de ágiles pies para correr delante de las
policías locales que, hasta ahora, los han perseguido con más o menos
eficacia. Existe la sospecha de que algún o algunos ayuntamientos
costeros, han sido, más permisivos de lo normal, debido a la “amistad”
de algunos munícipes con los caballeros que controlan ese comercio,
ciertamente ilegal, ante lo cual, el señor Ministro del Interior,
parece que ha movilizado a las fuerzas de seguridad del Estado para
que se reprima eficazmente dicha “Industria”. Y vaya si están siendo
eficaces en la represión de la mano de obra, deteniendo y en algún
caso apaleando e incluso insultando, según testigos presenciales, a
los detenido pero…, solo se detiene a los vendedores callejeros, como
siempre a los más débiles.
Todavía no hay noticia de que se halla practicado una sola detención
de los fabricantes y suministradores de eso productos, muchos de
ellos, por no decir la totalidad, falsificados. ¿Quién fabrica y quién
provee? ¿Como es posible que una policía y Guardia Civil de un país
democrático, como se dice de España, se comporten como racistas
xenófobos con estas pobres gentes que no tratan más que poder ganarse
la vida? En la costa existen organizaciones criminales que son las que
hay que controlar y estamos seguros que no están en los pisos en que
mal viven estas pobres gentes.
El Comité del PCPV/PCE, de la agrupación “Narciso Julián” de
Torrevieja denuncia el comportamiento xenófobo y racista de algunos
miembros de las FF de seguridad del estado, desgraciadamente no
identificados, y exige a los mandos de la G. C. y al Ministro que
controlen el comportamiento de los agentes a su mando y a la
Judicatura que abra una investigación para controlar los delitos de
proxenetismo, mercado de mano de obra barata sin legalizar y
fabricación y distribución de productos ilegales.
En Torrevieja a 24 de Junio de 2012














Habría que investigar el racismo de elementos de la policia local de Zaragoza
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