May 23, 2013

Por la mala educación

El pasado 29 de abril, tuvo lugar en Alicante una manifestación masiva contra los ajustes iniciados por el Gobierno en Educación, en Sanidad y en los Servicios Sociales. Según los sindicatos asistieron unas 20.000 personas; 12.000 personas según las autoridades. Si bien, no parece que obsesionarse en precisiones estadísticas sea la prioridad tras una movilización que, a todos lo niveles, fue multitudinaria y exitosa. Lo cierto es que durante los sucesivos gobiernos nos hemos acostumbrado a chillar rabiosos y andamos, según dicen por allí arriba, con los nervios crispados.

Nos estamos acostumbrando a protestas multitudinarias que obligan a desviar el tráfico o a dedos índice que apuntan a los bancos como quien compra, con religiosa puntualidad, el periódico mañanero. No lo negaremos, es por la mala educación que nos brinda el Gobierno. Su mala educación, su mala sanidad, su mala reforma laboral y su no menos malo largo etcétera de retrocesos sociales.

Desde los colectivos estudiantiles y, más concretamente, desde el sindicato estudiantil de la Universidad de Alicante Acontracorrent -que trabaja junto a otros sindicatos dentro de la Plataforma de Estudiantes-, queremos denunciar las medidas comunicadas por el ministro Wert la pasada semana, y expresar nuestro más sincero rechazo hacia  estas resoluciones.

Porque no podemos mostrarnos menos críticos con las consecuencias más directas que, previsiblemente, traerá esa intervención, y más si tenemos en cuenta la salud actual de la Educación Pública (problemas agudizados, por cierto, por lo impagos de la Generalitat durante este primer trimestre de 2012). Y es que no son pocos los centros en los que se está degradando la calidad de la enseñanza en sus aulas (aquellos que pueden presumir de no tener barracones alojados en sus patios). Institutos con cortes de luz o pancartas kilométricas que cuelgan de las fachadas denunciado las medidas, son algunos de los ejemplos más visuales de los recortes en nuestros pueblos, barrios y ciudades. Centros sin calefacción, el incremento abusivo de las tasas universitarias o aulas de informática sin ordenadores en condiciones constituyen otro tanto de esa realidad. No podemos olvidar que esto también produce que se oferten menos asignaturas y que se convierta “lo precario” en lo habitual a ojos de los estudiantes y del personal docente.

Desde Acontracorrent, como ya lo hicimos públicamente con la lectura de un manifiesto tras finalizar la manifestación, queremos insistir en que si nos hacen elegir entre el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea o los mercados, elegiremos nuestros derechos por encima de cualquier realidad intrínseca a los abusos de un grupo de privilegiados que, a este paso, no dejarán títere con cabeza.

En resumen, no toleraremos que lo extraordinario se convierta en habitual hasta escuchar una respuesta igual de extraordinaria por parte del Gobierno. Hasta entonces, hablaremos sobre la mala educación en la calle, en la universidad; hoy entonando cánticos porque nos explotan e hipotecan; mañana con más fuerza y soniquete que nunca.                                                                                               Acontracorrent Alicante

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